sábado, 7 de junio de 2008

Historias de mujeres con garra...


A propósito de la portada del diario "Las Últimas Noticias del día de hoy", y de una visita donde una muy querida amiga de mi mamá, me enteré de una historia que en "calibre" no dista mucho de la trama del "Señor de la Querencia" (Teleserie nocturna de TVN, que sigo de lunes a jueves), pero que a diferencia de ésta, es real.
Los nombres de los verdaderos protagonistas, obviamente no puedo decirlos, pero sólo diremos que se trata del matrimonio de María y Juan. Ella, por los años de principio de siglo, se enamoró de este hombre que era dueño de un fundo en alguna parte de Chile. María era profesora (normalista), lo que para la época ya era bastante decir, y además la mejor egresada de su promoción.
Por cosas del destino, se enamoraron y se casaron, y él le pidió que no trabajara más "no para ganar esa miseria de dinero, ya que en su casa ella sería una verdadera reina".
Una reina... eso fue lo que prometió Juan. Pronto comenzaron a llegar los hijos, y los lujos no faltaban: una "nana" para cada uno, nada más ni nada menos.
Sin embargo los abusos de Juan con la "servidumbre" eran evidentes. Se dedicó a "sembrar chiquillos por el mundo", como nos contó la relatora de la historia, quien es hija de Juan y María. Esta mujer supo desde pequeña de las desdichas de su madre al lado de Juan... "solo recuerdo haberla visto llorar", recuerda conmovida.
El titular del diario se refiere a la escena en que Leonor - la "Señora de la Querencia" - le hace frente por primera vez a su marido. Pocas veces he sentido desde la TV un sentimiento tal de liberación. Se parece mucho a lo que sentí cuando me contaron el desenlace de esta historia real.
María, cansada de los malos tratos de su marido para con la servidumbre, se dedicó por meses a juntar dinero y planear su escape desde el fundo, junto con sus dos hijos menores: una niña de 4 años y un niño de 2.
Al fin, el día del escape había llegado. María le llevó una carta al abogado de Juan (uno muy connotado de la zona por esos tiempos), y en el tren de las 23ºº que salía hacia Santiago, subió con sus pequeños hijos para no regresar.
Lograron salir de allí, y por más que Juan le rogó a María que volviera, ella se negó rotundamente. "Mi madre era muy orgullosa", recuerda su hija, que hoy cuenta 87 años.
También recuerda con tristeza lo mucho que sufrieron para poder surgir. Su madre quiso volver a enseñar, pero el Ministerio de Educación le cerró la puerta en las narices. "No supimos más de Usted, de modo que para el Ministerio, Usted está muerta". Por cosas del destino, el trabajo de María no pasaba inadvertido. Cada vez relucía más en su trabajo, lo cual la llevó a encontrarse con una profesora suya de la escuela Normal, la cual la envió a conversar con el mismísimo Presidente Alessandri. Él, luego de escuchar su historia, le dijo "no se preocupe, yo la voy a desenterrar de ese cementerio donde está"...
Una mujer sola con dos hijos en los años 20... da para pensar, y no deja de admirarme su historia. No es menos admirable hoy, es cierto, pero el rechazo social que conllevaba el no ser "señora de" durante ese tiempo, es algo adicional, sin duda.
Su nieta - la querida amiga de mi mamá - vivió algo parecido: tuvo tres hijos con un hombre que se fue exiliado por el tiempo del gobierno militar. Sola, castigada políticamente, aislada con sus tres hijos, y hoy cuenta orgullosamente con sus tres hijos profesionales.
Hoy, veo en muchas mujeres este espíritu, este mismo empuje. Sé que todas lo llevamos dentro, pero que son las circunstancias las que nos hacen brotar esa fuerza indescriptible, que quizás nace de las entrañas... para todas las mujeres con garra.
¿Una canción? FIGHTER, de Christina Aguilera.
Made me learn a little bit faster,
Made my skin a little bit thicker...
Thanks for making me a fighter!!!

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